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viernes, 7 de octubre de 2011

Dos años en la Corte


Hoy se cumple el segundo aniversario de mi traslado a la Corte. Bien recuerdo el día de mi llegada. Yo era un cateto, provinciano y apocado ex-gordo que llegaba a una ciudad grande donde no conocía absolutamente a nadie. ¿Qué podía hacer? Los primeros días me limitaba a caminar y caminar. El Barrio de Salamanca, la Latina, Austrias, la Gran Vía. Tenía que hacerme a mi nueva ciudad.

Sin embargo, pronto empecé a a salir de mi limitado cascarón mental. La curiosidad, instigada por cierto Pigmalión, comenzó a picarme cada vez más. Así descubrí que la respetable Villa y Corte es una degenerada Babilonia. Conocí el moderneo, el petardeo y, sobre todo, el mariconeo, tan ausente en provincias. Sí. Estuve en toda clase de antros, aunque también supe lo que es tener cerca cultura de verdad. Disfruté en los teatros, me emocioné con los conciertos, me conmoví en la ópera y exulté con toda clase de exposiciones temporales.

Con todo, me volví menos tímido, menos cateto, algo más cosmopolita. La Corte cambió mi forma de vestir, mi forma de pensar, mi forma de actuar... Sí, hijos sí. Creo que soy completamente diferente con respecto a dos años ha. Y más feliz. Aquí me siento libre, sin constricciones. Sin preocuparse por qué pensará la gente. Ay, no sé a dónde llegaré, lo que sé es que, por el momento, no me quiero mover de aquí. ¿Habré llegado a Ítaca?

viernes, 8 de julio de 2011

Ansiadas vacaciones


Queridos míos, tened por seguro que daría una pierna, o las dos, por estar ahora mismo tirado en cualquier playa. Bueno, en cualquier playa no, en mi playa, con su arena blanca, el mar azul de la ría y todos sus divertidos atractivos. Cómo echo de menos no fijarme en el reloj, tener tiempo para leer, para escuchar música, para pasear o, simplemente, para abandonarme a la molicie. Sin embargo, qué terrible, no puede ser. Mi secuestro urbano está planeado hasta el día 31 de julio.

Secuestro urbano. Pensaréis, la zorra esta ha perdido el juicio, ¿no es ella, siempre tan pesada y machacona, la que no para de decir, con su aire pedante, lo bien que se lo pasa en su Corte? Sí. No os voy a quitar razón. No seré yo quien hable mal de la capital de nuestro reino. La Corte es fascinante de octubre a mayo, pero, en verano, se torna horrorosa. No es sólo por el calor incesante, que sube desde el asfalto y va quemando por doquier, sino también por el éxodo de proporciones bíblicas que éste conlleva. En verano, los urbanitas abandonan el barco como ratas y la Corte, tan bulliciosa siempre, se convierte en algo más parecido al desierto del Sáhara. A ello hay que sumar decenas de modernas que dicen, pues yo me voy a Bari en verano; pues yo, que soy más zorra, a Ibiza; pues yo, que soy más rica, a Menorca; pues yo, que soy más fina, veraneo en Biarritz; pues yo, que soy caritativa cual madre Teresa, me voy a las misiones (por si pillo un buen negraco). Como veis, un infierno.

En fin, menos mal que, en tanto no llegan las vacaciones, todavía me quedan pequeños divertimentos. También me queda gente por compartir estos desiertos días, de lo contrario, a punto estaría de abirme las venas. Y tengo aire acondicionado en el trabajo, ¿de qué me puedo quejar? En fin. He de consolarme pensando que lo mejor de las vacaciones, no son las vacaciones en sí, sino el deseo de que las vacaciones lleguen pronto. Y yo las deseo. Fervientemente.

domingo, 3 de abril de 2011

Sentado en la tribuna





Por primera vez, he sido yo quien te ha visto desde arriba. Sí, desde una tribuna. Estabás más guapo, más delgado, pero más guapo. Tienes de comer más, Fernando, de lo contrario no va a haber quien te quiera. El pelo más corto te favorece mucho, aunque te has pasado con la cera. Siempre lo haces. Yo, como un tonto, te ayudaba a lavarte la cabeza, te acercaba la toalla y, con brío, te secaba los cabellos. ¿Lo recuerdas? Al final, como en todo, yo era el único que acababa empapado.

Me preguntas qué he sentido al volver a verte. Nada. Bueno, no voy a mentir. Algo de nostalgia. De vez en cuando, te echo de menos. Más de lo que quisiera. Aunque una parte de mi piensa lo contrario, la otra, la buena, se alegra de que seas feliz. Me duele que no hayas querido ser feliz conmigo. No quisiste, ¿qué he de hacer? Recordé la primera vez que nos vimos en esa misma tribuna. Beethoven sonaba. Cuántas cosas han pasado desde entonces y cuánto daño me he hecho.

Hiciste que aprendiese tantas cosas... Tchaikovsky, Prokofiev, Brahms y Strauss ya no son los mismos. Y, Bach, sobre todo Bach, y su chacona, desnuda y trágica. La chacona de mi desgracia. Ya lo ves, por lo menos, no me pasa como Andrea, la protagonista de Nada, el libro que nunca me dedicaste. Yo puedo decir que he sacado algo, más que un recuerdo.

Felices veintitrés, Fernando, te seguiré viendo, aunque sea de lejos, en una cómoda tribuna.

domingo, 13 de febrero de 2011

Omnia vincit tempus



Nos ha vencido el tiempo.
La belleza se ha consumido.
Sólo queda desengaño,
Cruel.

...


Rebecca Bottone
Paul McCresh
Gabrieli Consort & Players



"Pure del Cielo intelligenze eterne,
che vera scuola a ben amare aprite,
udite, angeli, udite il pianto mio,
e se la Verità dal Sole eterno
tragge luce immortale, e a me lo scopre,
fate che al gran desio rispondan l'opre.

Tu del Ciel ministro eletto
non vedrai più nel mio petto
voglia infida, o vano ardor.
E se vissi ingrata a Dio,
tu custode dei cor mio
a lui porto il nuovo cor."